Clanes familiares también intimidaban a trabajadores y usuarios para que les entregaran los objetos que llevaban al recinto

La empresa concesionaria del servicio de limpieza viaria y de recogida de basura de Reus, Fomento de Construcciones y Contratas (FCC), también encargada de la gestión y mantenimiento de la ‘deixalleria’ municipal de Reus, terminó ayer lunes las tareas de refuerzo en seguridad en dicha instalación.

La causa se remonta a los sucesos producidos en estos recintos de productos usados, donde clanes de personas de etnia gitana intimidaban a los usuarios y trabajadores a que les facilitaran los objetos que traían consigo para poder así revenderlos. En su mayoría se demandaban -y se demandan- electrodomésticos, muebles y múltiples objetos metálicos, que iban directos al mercado negro.

Por su parte, la ‘deixalleria’ municipal tendrá un servicio de vigilancia privada y además un sistema de alarma que controlará los accesos al lugar. El FCC también habilita la colocación de cámaras de seguridad, la cuales irán directamente conectadas a la sala de control central de la comisaria de la Guàrdia Urbana. Otras medidas consisten en una mejor revisión del cierre del perímetro y la instalación de una malla que limitará la visión interior del recinto de almacenaje. Para cumplimentar el servicio de seguridad se aumentará también la presencia de patrullas de la Guàrdia Urbana cerca de la ‘deixalleria’.

No es la primera vez que se habla de este asunto, este periódico recogía también a finales de 2014, las numerosas quejas de los usuarios, pues estos clanes llegaban a insultar a la gente, según declaraciones de algunos afectados. Además, según anunciaba este periódico, se organizaban en grupos para poder vigilar quién entraba y quién salia: habilitaban carteles o banderas, donde indicaban si la zona estaba vigilada o no.

Costumbres extendidas

De hecho también se constató que personas de fuera de Reus venían hasta aquí para poder conseguir más material. Zonas como el Pavelló Olímpic y el polígono Agro-Reus son frecuentadas por estos clanes.

Materiales de reventa

 

Desde el consistorio se habló de que se tenía conocimiento de estos casos, que estas intimidaciones se trataban de «hechos puntuales» e informaban que estaban «trabajando en ello», para que estos hechos no se volvieran a repetir. Ahora las medidas de seguridad y vigilancia están cerradas y en marcha, lo que supone que se producirán mejoras en los ambientes de estas ‘deixalleries’. Este asunto también fue llevado al pleno municipal desde el grupo político de Ara Reus desde donde se quiso erradicar estos casos.

Tal y como anunció este periódico con fuentes relacionadas con la abogacía, abordar este tipo de casos no es tarea fácil, puesto que «el hecho de estar en la vía pública» y «esperando en la furgoneta», al acecho de un nuevo usuario con material, «no supone ningún tipo de delito». Para que suponga una infracción los organismos de vigilancia y seguridad deberían encontrar al sujeto comprando el material deseado, actividad que requiere licencia compra-venta.

No solo ocurre en las ‘deixalleries’ de la ciudad. Muchos negocios de venta de productos de segunda mano atraen a colectivos de gente que se dedica a la reventa, pero con la diferencia -como se apuntaba en este mismo periódico-, de que se hace sin intimidación.

 

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